Componente espiritual

Dentro de la sexualidad integral, los componentes de erotismo y afectividad se entrelazan y se relacionan con el componente espiritual. La sexualidad es parte de las personas, con su desarrollo se logra satisfacer necesidades básicas como el deseo de contacto, intimidad, expresión de las emociones, el placer, la ternura y el amor, por ejemplo. La sexualidad implica tomar decisiones sobre la vida sexual que se pretende o desea tener.  Por lo cual es importante desarrollar una ética personal y social al respecto. 

El componente espiritual no tiene que ver con religiosidad, pues son cuestiones diferentes. La religión o la ideología influyen en la sexualidad, ya que fijan patrones de comportamiento y estilos de vida. Por lo tanto la sexualidad se desarrolla por creencias religiosas y morales. No obstante, la espiritualidad en la sexualidad tiene que ver con nuestros conocimientos y  los aprendizajes a través de nuestra vida, en los diferentes ámbitos que lo componen. Lo aprendido y las creencias que en la vida tenemos sobre la sexualidad y los aspectos que la involucran para que sea sana y satisfactoria.

La espiritualidad es la construcción que tengamos del amor propio, del amor eterno, de la concepción de la vida, del sentido de la muerte, de los valores, entre otros. Mientras que la religiosidad tiene que ver con la creencia en Dios u otro ser superior, se relaciona con costumbres, oraciones, celebraciones y rituales, por ejemplo.

El componente espiritual es el significado de nuestra vida, integra todos los niveles de un individuo, desde su concepción hasta su muerte. Tiene que ver con nuestra voluntad de vivir.  La espiritualidad es la búsqueda de mi yo verdadero, de mi esencia. Contiene las fuerzas que originan nuestros deseos, valores y sueños más profundos. Con la espiritualidad definimos nuestra misión o nuestro destino en la vida.

Este componente es una filosofía de vida, que desde la sexualidad se entrelaza con el amor, con la decisión de amar y con la manifestación de los sentimientos. Así como para manejar el perdón, donde no se culpe a la persona sino el acto o la conducta. Porque con el perdón se fortalece la “fraternidad y la honradez en nuestra vida como parte de ese sentido espiritual de la sexualidad” (Murillo, 2007, p.48).

Dentro del componente espiritual, la dimensión moral y social son fundamentales para el desarrollo sexual de las personas. El social porque construye las formas de interacción entre hombres y mujeres de distintas edades. Donde la comunicación debe ser afectiva y efectiva, para lograr respeto, empatía, aceptación y diálogo. Mientras que la dimensión moral nos permite ver con claridad el desarrollo psicosexual como algo normal y natural, para una sexualidad digna y placentera.

Este componente proporciona, de alguna manera, la seguridad necesaria para disfrutar la sexualidad, ya que se relaciona con las experiencias de vida, tanto afectivas como sexuales del individuo. Con la intensión de  que la persona se vea como un ser digno, valioso y único.

En este componente es importe señalar y entrelazar el concepto de Energía Sexual, que hace referencia a la energía que mueve nuestra vida, nuestra voluntad y deseos. Aquí la espiritualidad en la sexualidad debe conducir al ser humano a niveles más altos de conciencia, donde se busca la felicidad y la armonía con el universo. Esta energía revitaliza el alma y las emociones, y proporciona una vida diaria más plena y significativa.

El sexo siempre ha sido un tema central en las sociedades, se ha explorado, discutido y hasta considerado tabú, no obstante es parte del ser humano. De acuerdo a la cultura y la época, puede ser considerado como algo positivo o negativo, como parte esencial de nuestras vidas o como mero acto reproductivo de la especie. También puede ser visto como un privilegio para los hombres y una sujeción para las mujeres o como un acto sagrado.

Muchas civilizaciones, que siguieron su cultura, tradiciones y creencias hay desarrollado el sexo como parte fundamental de las personas, al señalar que es parte de nuestra espiritualidad. Por ejemplo, el sexo tántrico, que no se basa en lo físico, sino que propone superar las barreras físicas para priorizar en el deseo interior y la energía sexual. Sobrepasa las barreras de género, edad, apariencia física, orientación sexual y todo lo exterior.

La espiritualidad en la sexualidad es un estilo de vida, que conlleva al disfrute de nuestro cuerpo y mente, a mejorar nuestra salud física y emocional.

 

Fuentes de información

Crooks, R y Baur, K. (2010). Nuestra sexualidad. (10° Edición). Cengage Learning Editores, S.A. de C.V.

 

Muñoz, A. (s.f.). ¿Qué es espiritualidad? Recuperado de http://motivacion.about.com/od/Espiritualidad/a/Que-Es-La-Espiritualidad.htm

Murillo Gamboa, M. (2004). Los talleres de educación de la sexualidad y la afectividad en los adolescentes como un medio de prevención del abuso sexual (Una propuesta metodológica y teórica). En Revista Educare, 7, 57-72.  Recuperado de http://www.revistas.una.ac.cr/index.php/EDUCARE/article/view/1117

Murillo Gamboa, M. (2007). Cómo enseñar sexualidad. Para aprender el lenguaje de la sexualidad y enseñarlo. México: Editorial Pax México

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